Asesoría Pedagógica Universitaria

Asesoría

Profesión de ayuda (LUCARELLI, 2000; LUCARELLI; FINKELSTEIN, 2012) en donde las prácticas de intervención se orientan a lograr cambios que afecten a la institución universitaria como un todo y al aula en particular.

 

El asesoramiento se enfoca en los procesos interactivos de colaboración con las instituciones para prevenir posibles problemas, participar y ayudar en la solución de los que puedan existir y cooperar en la consecución de una mayor mejora educativa. (MURILLO ESTEPA, 1997, p. 44).

 

La tarea del asesoramiento es un punto de conjunción de prácticas, ya que se contacta y diferencia de otras prácticas también interactivas como son las propias de la formación, la innovación educativa, la supervisión, la orientación, el apoyo a la investigación y la extensión.

 

El asesoramiento implica poner a disposición de los sujetos involucrados un marco teórico valorativo que permita comprender y justificar el desarrollo de esa práctica en la universidad.

 

El desempeño de un asesor pedagógico en esa institución es revelador de una determinada concepción pedagógica y didáctica, ya que el análisis de las prácticas hace evidente la perspectiva teórica desde donde se definen rumbos y decisiones.

 

Otro aspecto connotativo del asesoramiento “es su carácter de tarea cooperativa, que a su vez deriva en dos condiciones: la necesidad de articular campos profesionales disciplinares distintos y la consideración de la disponibilidad del otro para entrar en la tarea de asesoramiento” (FERNÁNDEZ, 2012).

 

“El trabajo cooperativo de asesores pedagógicos y los otros actores de la institución involucrados en el asesoramiento pone de manifiesto el acercamiento de dos campos epistemológicos conformados por procesos históricos asimétricos y con distintas tradición y valoración social: el pedagógico y el disciplinar profesional” (Lucarelli, 2015).

 

“El asesoramiento requiere además de un trabajo orientado a la generación de un espacio común de reflexión crítica, en el que puede reconocerse un proceso concretado en tres momentos (SANCHEZ MORENO, 1997, p. 334): el inicial, destinado a acordar las condiciones en que se desarrollará el trabajo y donde se exponen expectativas, intenciones y responsabilidades poniendo en juego la disponibilidad de ambos actores para la tarea; el central, de desarrollo de la tarea de intervención; y el de culminación, donde se analiza el trabajo realizado, su impacto y repercusiones”. (Lucarelli, 2015)

 

Modelo de Estándares de Calidad (CIAE, 2010)

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Etapa 1: DISEÑO

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Etapa 2: IMPLEMENTACIÓN

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Etapa 3: EVALUACIÓN Y RESULTADOS DEL PROGRAMA

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